EXPERIENCIAS Y PROYECTOS

Department 21 o como crear entre estudiantes un departamento propio

Department 21 es una comunidad temporal que tuvo lugar entre 2009 y 2011 donde diseñadores, artistas y arquitectos pudieron encontrarse, colaborar y compartir dentro de un espacio institucional de forma independiente. “Permitiendo a los estudiantes de diferentes departamentos trabajar juntos contenidos e intereses comunes, organizar cosas muy fácilmente, compartir e influenciar unos en los otros en un nivel no competitivo en un camino productivo y pro-activo” como afirma uno de sus participantes.

Department 21 es un proyecto que partió del uso de un espacio institucional como la Royal College of Arts para  generar  dinámicas independientes y participativas mediante la creación de diferentes actividades y procesos creativos entre los propios estudiantes del centro.

Department 21 configuró una comunidad temporal interdisciplinar y colaborativa que trabajaba en entornos locales los cuales conocían su realidad social. Este factor reseñable en el proyecto ya que acentúa la viabilidad del mismo. Es un proyecto donde diseñadores, artistas y arquitectos podían encontrarse, colaborar y compartir espacios de trabajo más allá de límite institucional de sus propias disciplinas. Fue configurado en 2009 cuando un grupo de estudiantes de la Royal College of Arts (Londres) que iniciaron su propio espacio de estudio y departamento paralelo, donde nuevas discusiones y formas de trabajar fueran activadas (Pippa Koszerek y Department 21, s.f.).

Emergido de una voluntad autogestionada y a la vez dependiente de una institución educativa que aceptó la propuesta después de prolongadas negociaciones, logró crear un lugar donde poner sobre la mesa ideas y acciones alternativas de aprendizaje colaborativo, a través de la creación de espacios de diálogo interdisciplinares donde los estudiantes pudieran encontrar un lugar de encuentro y trabajo paralelo basado en el apoyo mutuo.

Department 21 siente la necesidad de crear la premisa para los encuentros individuales con los otros a través de trabajos espontáneos colaborativos, métodos basados en intereses comunes, la curiosidad y el dialogo critico (Pippa Koszerek y Department 21, s.f.) en proceso continuo de comunidad en transformación, redimensión y replanteamiento crítico de sus bases. En definitiva “reconstruyen un espacio-estudio, subvirtiendo las dinámicas de enseñanza en una campañaa para la liberación de los programas de departamento y sus apretadas estructuras pedagógicas” (Felcey, Kettle y Ravetz, 2013, p. 128).

Lo primero que hicieron para dar a conocer el proyecto, fue repartir información por el college sobre la nueva iniciativa. En ella, proponían la idea de crear un espacio de diálogo donde resolver dudas y debatir sobre la nueva iniciativa. Fueron inscritos 41 estudiantes que formaron parte de una primera mesa redonda denominada «Iniciatives in institutions: the power of interdisciplinarity» en coherencia con la posición inclusiva de la propuesta y donde se decidieron aspectos relacionados con: las dinámicas que se iban a llevar a cabo y su configuración como «iniciativas en instituciones, colaboración, espacio, convergencias, interdisciplinaridad, tiempo, idioma, lo desconocido y el crecimiento» (Department, 2011, p. 16) pudiéndose escuchar toda la actividad en este podcast

Bajo ese prisma de diálogo horizontal y participativo tanto en fondo, forma, contexto y representación, el proyecto se convirtió es un “experimento” donde todo proyecto de autogestión educativa debe sentar las bases. Un de las ideas principales dada su idiosincrásia es no caer en el virus de la institucionalización, corriendo el riesgo de perder horizontalidad en pos de la jerarquía, y trasladando el espacio de diálogo fuera de los agentes participantes reales, principales hacedores y capacitadores de mejora de cualquier propuesta o institución.

Una vez el espacio físico fue ocupado, casi todos los participantes fueron involucrados en su activación. Esto significa habitar el espacio diariamente, manteniendo las posibilidades abiertas y pudiendo restablecer el orden de cada actividad para poder dar la bienvenida a la siguiente, teniendo cuidado de la comunicación, documentando los que está pasando y dando apoyo a los que van a organizar otra actividad. Crucialmente, esto significa ser sensible y reactivo en las dinámicas del grupo al mismo tiempo de no convertirse en una sociedad cerrada (D21 publication, 2010, p. 23).

Un aspecto interesante del proyecto es el uso y transformación del contexto espacial, establecido dentro de un espacio físico dentro del cual:

Las ideas puedan crecer y los encuentros serendípicos ocurran. Con la creencia de que el diseño físico y social del espacio tiene un impacto en el aprendizaje y lo que sucede dentro de él. El Department 21 ha pensado trabajar con una variedad de espacios, ambos dentro y fuera del Royal College of Art, para proporcionar diferentes formas de interacción social, diálogo y participación (Pippa Koszerek y Department 21, s.f.).

Todo este proceso de organización y actividades fue mostrado a través de su blog y posteriormente con la creación de una publicación muy interesante. En ella un grupo de estudiantes reflejaron un gran número de aspectos que fueron relevantes en la elaboración y transcurso del propio proyecto.

Por otra parte, también se organizó una exposición compartida para la cual se construyó una instalación que dió lugar a un workshop. Durante diez días los debates, charlas, performance y otras actividades exploraron algunos de los temas desarrolados en el proyecto e inundaron de intercambio de ideas y procesos creativos los muros de la institución.

Como afirma Wenger (2011):

El aprendizaje no se puede diseñar. En última instancia pertenece al ámbito de la práctica y la experiencia. Sigue a la negociación de significado, se mueve por sus propios medios. Se desliza por sus propias rendijas, crea las suyas propias. El aprendizaje ocurre, con diseño o sin él (p. 269).

La construcción de una comunidad está sometida a continuas preguntas, continuos replanteamientos y cuestionamiento por parte de los integrantes de la comunidad pero también por agentes periféricos que proporcionan claves para la evolución de la misma. En el caso del Department 21 es un claro ejemplo, donde un proyecto temporal creado en un entorno físico dado dentro de una institución formal de educación superior, pudo poco a poco convertirse en una comunidad temporal de aprendizaje e inercambio. Donde los espacios iban siendo redibujados y adaptados en función de las necesidades que iban surgiendo, con una reordenación constante de sus miembros, colaboradores y contextos externos e internos.

El valor del proyecto reside en llevarlo a cabo, movilizar la autonomía de los estudiantes y lograr crear un espacio propio. Department 21 es un ejemplo de como en los huecos de las instituciones se pueden (al menos intentarlo) construir procesos autogestionados que aporten otras miradas, generen inclusión y lleven a cabo procesos emancipados dentro de las instituciones.

Para finalizar me gustaría recupeara la reflexión de uno de los 150 estudiantes que mostraron su opinión sobre su experiencia en el proyecto Department 21. La pregunta que hicieron a los participantes fue: “Por favor, añade algún comentario final tuyo sobre el Department 21″ a lo que este participantes contestó:

Un neutro, espacio gris como Department 21 es una bocanada de aire en este terreno competitivo. Esto permite a los estudiantes de diferentes departamentos trabajar juntos en contenidos e intereses comunes, para organizar cosas muy fácilmente, para compartir e influenciar unos en los otros en un nivel no competitivo en un camino productivo y pro-activo. Un espacio como Department 21 podría ser considerado como el subconsciente del Royal College of Arts. Una semi-externa parte (no está fuera, no está dentro) del cuerpo de la escuela. Una inconsciente parte de ti mismo con la que tienes que crear y sostener un diálogo con tu propia salud mental (D21 Publication, 2010, p. 34).

Bibliografía:

Deparment 21 (2010). Londres: RCA Learning and Teaching Committee.

Felcey, H., Kettle, A. y Ravetz, A. (2013). Institucional collaboration. Introduction. En A. Ravetz, A. Kettle y H. Felcey, Collaboration though craft, (pp. 127-129). Londres: Bloomsbury.

Rodríguez Sánchez, C.J. (2015). Aprendizaje colaborativo en comunidades artístico-pedagógicas. Tesis Doctoral. Universidad Complutense.

Wenger, E. (2011). Comunidades de práctica. Aprendizaje, significado e identidad. Barcelona: Paidós.

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Espero que os haya gustado y si es así podéis compartirla. ¡Hasta la próxima!
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